Los pueblos más bonitos de Tenerife (con coche)
Ruta por los pueblos más bonitos de Tenerife en coche: Garachico, La Orotava, Masca, Taganana o Vilaflor. Tiempos, carreteras y consejos reales.
Los pueblos con más encanto de Tenerife casi nunca están donde para la guagua. Masca cuelga de un barranco al que solo llega una carretera de curvas; Taganana está enterrado en el monte de Anaga; Vilaflor anda por los 1.400 metros, camino del Teide. Con coche los encadenas en un día o dos y paras donde quieras: un mirador, una bodega, una playa de arena negra que no sale en el folleto. Sin coche dependes de horarios y transbordos que se comen la mañana.
Un par de cosas prácticas antes de arrancar. En Canarias se conduce por la derecha, igual que en el resto de España, así que si vienes de la península no cambias nada. Y la gasolina suele salir más barata que en el continente por el régimen fiscal canario, algo que se agradece cuando te pasas el día subiendo y bajando montaña.
Otra que orienta la ruta: el norte (La Laguna, La Orotava, Garachico, Icod) cae cerca del aeropuerto de Tenerife Norte, y Vilaflor con el Teide quedan a tiro del aeropuerto de Tenerife Sur. Recoge el coche en el que te pille más a mano según dónde duermas.
El norte verde: La Orotava, Garachico e Icod
El norte es la cara húmeda de la isla y la más agradable de pasear. Tres pueblos que caen en casi cualquier ruta:
- La Orotava. El casco histórico mejor conservado de Tenerife: calles empinadas de casonas con balcones de tea (la madera canaria de toda la vida), patios con flores y los jardines del Marquesado de la Quinta Roja. La Casa de los Balcones es la foto de postal. Aparca en la parte baja y sube andando, porque el centro es estrecho y de un solo sentido.
- Garachico. Una colada de lava lo arrasó en 1706 y lo levantaron de nuevo pegado al mar. Hoy es de los pueblos más fotogénicos de Canarias, con las piscinas naturales del Caletón formadas justo por esa lava. Plaza tranquila, conventos y un baño en charcos de roca volcánica si el oleaje deja.
- Icod de los Vinos. Aquí vive el Drago Milenario; lo de los mil años es leyenda, pero el bicho impresiona igual. Vino de la zona, casco pequeño y la playa de San Marcos a cinco minutos en coche.
Los tres van enlazados por la TF-5, la autopista del norte, que es gratuita. De Santa Cruz a Icod tienes algo menos de una hora; entre pueblo y pueblo, cuatro cosas.
Masca y Teno: la carretera más espectacular de la isla
Masca es un caserío diminuto encaramado a un barranco en el macizo de Teno, al noroeste. Lo bueno no es solo el pueblo: es cómo se llega. La carretera de Masca encadena curvas cerradas, va estrecha, tiene caídas a un lado y unas vistas que callan a todo el coche.
Para que el trayecto sea disfrute y no agonía:
- Ve pronto por la mañana. Para media mañana se llena de coches y autobuses, y cruzarse en las curvas es incómodo.
- Cuenta con ir despacio. No son muchos kilómetros, pero la media baja muchísimo. Sobra tiempo y falta prisa.
- El aparcamiento es escaso. Si está lleno, sigue hasta una zona habilitada; nunca dejes el coche en plena curva.
- Si te marean las curvas, conduce tú: al volante se llevan mucho mejor que de copiloto.
Desde Masca puedes seguir hacia Buenavista del Norte y la punta de Teno, con faro y acantilados. Es de lo más salvaje de la isla.
La Laguna: la ciudad-pueblo Patrimonio de la Humanidad
San Cristóbal de La Laguna no es un pueblo pequeño, pero su casco merece la parada sin discusión. Fue la primera capital de la isla y su trazado en cuadrícula sirvió de plantilla para muchas ciudades coloniales de América; de ahí su declaración como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Camina la calle San Agustín, la calle La Carrera y la plaza del Adelantado, entre palacios y casonas de colores. Es zona universitaria, así que sobran bares y cafeterías con buen ambiente.
Sobre el coche: el centro es peatonal, con aparcamiento regulado alrededor. No te empeñes en meterte dentro. Deja el coche en un parking o en las calles de fuera y entra andando, que se ve todo a pie.
Anaga: Taganana y los pueblos del bosque de niebla
Al noreste, el macizo de Anaga es otro planeta: laurisilva, un bosque de niebla que parece prehistórico, crestas afiladas y caseríos colgados de la ladera. Es Reserva de la Biosfera.
- Taganana es el más conocido: casas blancas escalonadas sobre el verde, viñedos y, abajo, las playas bravas de Almáciga y Benijo, de arena negra y olas con carácter (más para mirarlas que para meterse sin cabeza).
- La carretera que recorre la cresta de Anaga es lenta y de curva continua. El Mirador Cruz del Carmen tiene centro de visitantes y arranque de senderos; el Pico del Inglés regala media isla de un vistazo cuando el cielo acompaña.
Anaga suele amanecer nublado y húmedo aunque el sur esté a 28 grados. Lleva algo de abrigo y enciende las luces si pillas niebla.
Vilaflor y el camino al Teide
En el sur, subiendo hacia el Parque Nacional del Teide, aparece Vilaflor de Chasna, el pueblo más alto de Tenerife y de los más altos de España, por encima de los 1.400 metros. Pinar canario, aire limpio, agua de manantial y un casco tranquilo de casas bajas. Es la parada lógica si subes al Teide desde Los Cristianos o Arona por la TF-21.
Desde Vilaflor la carretera sigue ganando altura hasta el paisaje lunar de Las Cañadas. Antes de subir:
- En invierno puede nevar arriba y a veces cierran tramos o piden cadenas. Consulta el estado de la carretera antes de salir.
- Hay pocas gasolineras en la montaña. Reposta abajo antes de empezar la subida.
- El salto térmico es bestial: del calor de la costa al frío de la cumbre en una hora de coche.
Cómo encajar la ruta sin volverte loco
Agrupa por zonas en lugar de cruzar la isla de punta a punta:
- Día norte: La Laguna a primera hora, y después La Orotava, Icod y Garachico siguiendo la TF-5.
- Día Teno/oeste: Masca temprano, Buenavista y la punta de Teno.
- Medio día Anaga: Taganana y los miradores, mejor con el cielo despejado.
- Día sur/cumbre: Vilaflor y el Teide por la TF-21.
Dos apuntes que cambian el viaje. Las autopistas TF-1 (sur) y TF-5 (norte) son gratuitas: en Tenerife no hay peajes, así que tira de ellas en los tramos largos y reserva las carreteras de montaña para lo bonito. Y esas carreteras de montaña son lentas de verdad: un tramo que el mapa marca en 30 minutos puede irse al doble. Sal pronto, lleva agua y tómatelo con calma, que aquí el camino es la mitad del plan.
Un coche pequeño y manejable es lo ideal: aparca mejor en los cascos de calles estrechas y se agradece en las curvas de Masca o de Anaga. Si comparas varias compañías en un mismo sitio sueles encontrar el coche más a cuenta para estos días.
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