Cómo moverse por Lisboa: tranvía, metro y cuándo te hace falta el coche

Guía para moverte por Lisboa: el tranvía 28, el metro, cómo llegar a Belém y cuándo merece la pena el coche de alquiler para excursiones como Sintra o Cascais.

Tranvía 28 amarillo por una calle empedrada de Lisboa

Lisboa es una ciudad de cuestas, callejones y tranvías que parecen de juguete. Dentro de la ciudad casi nunca necesitas coche: el transporte público es bueno, barato y mucho más cómodo que pelearte con el tráfico y el aparcamiento de la Baixa. Pero en cuanto quieras salir a Sintra, Cascais o el Alentejo, la cosa cambia. Esta guía te explica cómo moverte por Lisboa según lo que vayas a hacer. Si tu viaje sigue luego por Italia, tenemos la misma guía para moverte por Roma.

El tranvía 28, icono y trampa turística

El tranvía 28 es la postal de Lisboa: sale de Campo de Ourique, cruza todo el centro y termina en Martim Moniz, pasando por la Catedral y los miradores de Alfama. Es precioso, pero tiene un problema: las colas son brutales. Si quieres subirte, madruga o cógelo en una parada intermedia menos concurrida.

Para ir a Belém (Torre, Monasterio, los pastéis), el mejor tranvía es el 15E, moderno, que sale de la Baixa y tarda unos 20 minutos.

Metro, autobús y a pie

  • A pie: el centro es caminable, pero prepárate para las cuestas. Aprovecha los funiculares y el Elevador de Santa Justa para ahorrarte las subidas.
  • Metro: cuatro líneas, limpio y rápido. Conecta aeropuerto, centro y estaciones de tren.
  • Autobús: cubre lo que el metro no llega.
  • Billete y abono: el sencillo de tranvía ronda los 3,10 €. Si vas a moverte mucho, el abono diario Carris (unos 6,40 €) te da transporte ilimitado y sale muy a cuenta.

Para trayectos sueltos, Uber y Bolt funcionan de maravilla y son baratos: cruzar la ciudad rara vez pasa de 10 €.

Cuándo te merece la pena el coche de alquiler

Dentro de Lisboa, el coche es más estorbo que ayuda: aparcar es caro y difícil. Pero fuera de la ciudad es otra historia. Alquila coche si tu plan incluye:

  • Sintra y la costa: aunque a Sintra se llega en tren, con coche encadenas Sintra, Cabo da Roca, Cascais y Estoril en un día a tu ritmo (ojo: el centro de Sintra se colapsa en verano).
  • El Alentejo: Évora, los pueblos blancos y las bodegas piden coche sí o sí.
  • Las playas de la Costa da Caparica o un salto a Óbidos y Nazaré hacia el norte.

Si ese es tu plan, lo cómodo es recoger el coche el día que sales de Lisboa y no antes, para no pagar parking mientras visitas la ciudad. Puedes comparar precios de alquiler en Lisboa y reservar con cancelación gratuita.

Conducir en Portugal: los peajes electrónicos

El gran aviso si coges coche: muchas autopistas portuguesas tienen peajes electrónicos sin barrera. Las cámaras leen la matrícula y, si no tienes forma de pago asociada, la multa acaba llegándote o te la cobra la empresa de alquiler con recargo.

La solución más cómoda es pedir el coche con dispositivo de telepeaje (el equivalente al VIA-T español) para que el pago sea automático. Muchas empresas de alquiler ya lo ofrecen como extra: confírmalo al reservar.

En resumen

Para ver Lisboa: tranvía 28 (temprano), metro y mucho zapato. Para descubrir Sintra, Cascais o el Alentejo: coche de alquiler, recogido el día que sales de la ciudad y con telepeaje para los peajes electrónicos. Así aprovechas lo mejor de la ciudad y de sus alrededores sin pagar parkings ni multas que no veías venir.

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